Napoleón en harapos

de Jorge Alberto Avendaño

Por eso le vendí, su cara me dio no sé, confianza, el morro se veía de por ahí de unos... Leer más

No te dejan salir

de Alonso Marín Ramírez

Cuando vio el nubarrón a lo lejos, supo que tenía el tiempo contado antes de que su madre fuera a... Leer más

Mester de ñerería

por Primo Mendoza Hernández

          ─Do tus pasos os llevan hijín.          ─Maestrín, voy sin duda alguna a la Villa de Tepito, famosa en todos... Leer más

El pueblo de madera

por Román Guadarrama

Después de dormir sin sobresaltos, Borchincho despertó a las once y media. La energía se derramaba por su cuerpo y... Leer más

Los hombres sin miedo

de Jorge Arturo Borja

Todavía iba royendo la caña del aguardiente que se había tomado cuando empujó las puertas abatibles de la pulcata. Iba... Leer más

Aunque parezca demasiado tarde

por Alonso Marín Ramírez

Desperté a las tres de la mañana. Durante veinte minutos intenté volver a conciliar el sueño, sin conseguirlo. Le atribuí... Leer más

En el limbo de tu ausencia

por Jorge Alberto Avendaño

Para hacer encabronar a Chonene bastaba con llevarse el carro a dar la vuelta y regresarlo sin gasolina, o comerse... Leer más

Encuentro tardío

por Gonzalo Trinidad Valtierra

Para Alex Rojas   Al descender del púlpito, el pastor Marcín se enjugó el sudor con el pañuelo color durazno... Leer más

Jugar con fuego

por Édgar Adrián Mora

La cosa comenzó como un juego. Esto, claro, si puede llamársele juego a la malsana costumbre que tengo de arrancar... Leer más
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