Posthumanos

Por Hugo C茅sar Moreno Hern谩ndez

Nada catastr贸fico, nada como los estragos de la bomba at贸mica o como las ruinas de una ciudad sitiada. El tiempo, s贸lo el tiempo y su erosi贸n: estaba visitando los 煤ltimos vestigios de su cultura, asistiendo a la muerte de la humanidad.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Gerardo H. Porcayo

No desconect茅 el dispositivo para el noticiero neuronal. Todo parec铆a tranquilo, sin alteraciones. Sin embargo, el ruido cerebral del aparato no permiti贸 percatarme de la situaci贸n.

 

Los aborrecibles lugare帽os nunca me hablaron. Ya no soporto tanta soledad. El mundo se ha convertido en una planicie des茅rtica.

 

Los seres posthumanos son vil representaci贸n de topos lisiados o enanos arrastrados por un 谩nimo deca铆do.

 

Despert茅 y todo estaba desolado. Nadie quedaba ah铆. Nadie me avis贸 de la migraci贸n. S铆, estoy desanimado.

 

驴Recuerdas el primer reporte enviado? Ese donde te cont茅 c贸mo, escondido detr谩s de un mogote, observ茅 la ceremonia f煤nebre: cremaban el cuerpo y 茅ste encend铆a, sin problemas, para convertirse en polvo y ser respirado por todos los dolientes, convirti茅ndose en comuni贸n. Respir茅 del muerto. Me intoxiqu茅. Todo era extra帽o y doloroso, pero seg煤n las costumbres de aqu铆, al respirar los polvos mortuorios me hab铆a convertido en uno de ellos, a su pesar y por accidente, ya no pod铆an matarme.

 

Desde el principio quisieron perderme. Te cont茅, en muchas misivas, c贸mo deb铆a estar alerta para no quedar varado en el desierto.

 

Las lenguas del fuego de mi estufa port谩til no logran quitarme el fr铆o. El traje t茅rmico se descompuso a los tres meses, 驴recuerdas cuando te lo cont茅? Los lugare帽os me miraban con envidia cuando sal铆a por las noches para husmear con el antr(I)pod. La noche aqu铆 es sagrada. Fiel alegor铆a sobre la oscuridad de estos corazones.

 

Me abandonaron. No s茅 para d贸nde ir. La br煤jula digital fue hurtada por un ni帽o asqueroso y, para ser sincero, no cumpl铆 con los requisitos de astronom铆a b谩sica para postantropolog铆a uno. Me parec铆a una p茅rdida de tiempo: que si la osa mayor en el siglo veinte era as铆, que si se puede observar a pesar de las nubes negras, dependiendo de cierta inclinaci贸n, que si esto y dem谩s minucias. Ahora me arrepiento. Si supiera identificar el norte y el sur鈥 Adem谩s, s贸lo desvar铆o, 驴te acuerdas c贸mo me da por la diarrea oral cuando estoy preocupado? Siempre me dec铆as:

鈥擳ranquilo, c谩lmate, c谩llate, piensa y deja de decir tanta locura, 驴qu茅 no ves c贸mo te atrabancas entre palabrotas y palabrototas?

Me gustar铆a tenerte aqu铆, no s贸lo para calentarme. Eso me servir铆a. Este traje t茅rmico inservible es, adem谩s de una carga, muy fr铆o. No puedo quemarlo porque es a prueba de fuego. No puedo tirarlo porque trae impregnado mi olor, 驴te cont茅 de los coyotes verdes?

Son los animales m谩s espantosos vistos por un hombre 隆Son verdes! Totalmente verdes, de un verde opaco, se camuflan de esta manera, se fingen cactos. Ya casi no hay cactos, los que quedan son las poqu铆simas fuentes de humedad, ni siquiera agua, 隆ni siquiera agua, pura humedad! No calma la sed, pero te ayuda a sobrevivir. Estas cosas se la pasan masticando pedazos de cacto. Los coyotes verdes cazan as铆, haci茅ndose pasar por cactos. C贸mo me gustar铆a que se comieran al maldito ni帽o ladr贸n. Creo te lo dije en la carta pasada, 驴o no? Estoy muri茅ndome de fr铆o y cada vez m谩s desesperado. El curso de sobrevivencia en trabajo de campo en zonas posthumanas no te prepara para esto, suponen que sus fabricantes-promotores son buenos. Nunca me dijeron qu茅 hacer si perd铆a la br煤jula o fallaba el traje, o si los sistemas de comunicaciones se oxidaban con las reacciones de arenas altas en mon贸xido de carbono, o se atascaban con la densidad del plomo. 隆Ay, pero creo ya me perd铆!, ya ves, tienes raz贸n, cuando me da la vocinglera me pierdo entre las palabras y no hallo la br煤jula鈥 隆Qu茅 iron铆a, 驴verdad?! Ya, te lo haya contado antes o no, de todos modos, no tiene desperdicio.

Los coyotes verdes son aficionados a los ni帽os-cosa, o como se le diga a esta casi-gente. Me dan tanto asco, ya s茅, desde el principio te lo dije, pero no puedo dejar de repetirlo: me asquea su tama帽o, su piel, sus ojos est煤pidos, su voz. Otra vez, ten铆as raz贸n, no deb铆 venir. Pero sin esa beca, 驴qu茅 hubi茅ramos hecho? Seis meses entre la mierda bien valen la beca vitalicia del servicio de reconocimiento de nuevas especies posthumanas, 驴por qu茅 no me tocaron los changuitos hablantines? No, si quer铆amos la beca era ac谩 o al norte, con los t茅mpanos y no, ya sabes c贸mo me ponen los lugares fr铆os. Y sigo, 驴ves c贸mo me haces falta?. Bueno, te dec铆a, los coyotes prefieren a los ni帽os y 茅stos, tan est煤pidos, se acercan, les ponen un mordisco y el coyote revira sobre el cuellito y 隆tras! Fuera cabeza y huye con el resto del cuerpo.

Es un espect谩culo, ver c贸mo van mujeres cargando cr谩neos infantiles. Al principio cre铆 en una especie de epidemia y trato distinto para los ni帽os, pues todo muerto es quemado y aspirado. Nunca supe de cremaci贸n de ni帽os.

Lo de los coyotes lo he aprendido gracias al m茅todo deductivo integrado a mi antr(I)pod, que, para seguir con mis cuitas, tampoco aguanto la dureza del desierto. No fue f谩cil hacer la medida. Si los hombres-cosa me rehu铆an, las mujeres corr铆an evasivas cuando me acercaba a cinco metros, pero frenadas por el peso pude acercarme a los tres metros para lograr la escaneada. La informaci贸n me la dio el antr(I)pod.

Ya sabes c贸mo me gustan las im谩genes mortuorias, las calaveras y las tibias, las costillas con mango, como cuchillos y toda esa osamoda. En realidad, me parec铆a bello ver a las mujeres soportando los colguijes de cr谩neos infantiles.

Mientras m谩s viejas, m谩s calaquitas. La edad tambi茅n la calcul茅 con el aparato 茅se, 驴recuerdas cu谩nto tuvimos que ahorrar para comprarlo? Nos quedamos tres semanas sin MDMA-400, casi nos morimos de aburrimiento.

隆C贸mo extra帽o tu afecto! Fue a la tercera semana. Te lo cont茅 en mi tercera entrega, 驴te acuerdas? Me sent茅 al centro de la tribu, todos estaban muy enojados, pero con el traje t茅rmico a toda su potencia, bien fresquito y comido, con todas mis fuerzas, y ellos tan fam茅licos, debiluchos, feos y asquerosos, se aguantaron las ganas de ensartarme sus lanzas de tubos oxidados. S铆, ya sabes que desde siempre me aline茅 a la escuela confrontativa-activa, nada de sutilezas si tienes m谩s poder. Someter al objeto de estudio para arrancarle el dato, para construir el dato.

C贸mo me gustaban los libros de diarios de campo de Sir Clinton Bush. Ese pasaje con la tribu del centro del desierto de Meshico, cuando necesitaba averiguar por qu茅 sus pobladores pod铆an digerir pol铆meros. Tom贸 su turbojet de exploraci贸n postantropol贸gica, marca Macintosh, la mejor productora-promotora de investigaci贸n en ciencias sociopol铆tico-econ贸mica org谩nicas. Se abalanz贸 sobre una pandilla de Meshicanos, con sus tenazas McDonald鈥檚 captur贸 cuatro espec铆menes, aunque s贸lo dos sobrevivieron, para diseccionarlos vivos y observar el proceso de digesti贸n al 鈥渞ojo vivo鈥, como se llama su best seller.

S铆, la terapia de impacto impone. Se antoja. M谩s cuando te asquea tanto tu unidad de observaci贸n.

Segu铆 la metodolog铆a Clinton, sent谩ndome en el centro de su piedra ceremonial y, por fin, logr茅 que algunas mujeres se acercaran lo suficiente para hacer el escaneo 贸seo y que el antr(I)pod dise帽ara la historia de los restos.

As铆 supe c贸mo cazan los coyotes verdes. Espero que al monstruo 茅se se lo coma un coyote y su madre cargue con el cr谩neo muchas, muchas jornadas.

 

Las flamas no alcanzan para iluminar la noche. Me conformar铆a con que dieran m谩s calor. Estos desechos malagradecidos me han dejado a la deriva y no s茅 qu茅 m谩s se pueda poner mal.

Sin antr(I)pod me he quedado ciego y todav铆a me quedan tres d铆as aqu铆. Por lo menos me queda el block de notas WallTec, edici贸n a prueba de errores. Cuando vuelva, podemos releer las cartas que te env铆e, 驴te parece? Son el sub-diario de campo, donde puedo usar palabras, porque, ya ves, sigo siendo un rom谩ntico, 驴te acuerdas c贸mo me criticaste por tomar el taller de alfabeto?

Lo bueno que el convertidor binario WallTec traduce el texto a ceros y unos. Me echabas en cara que, si la poes铆a era ciencia muerta, materia de criptohistoriadores y necroling眉istas, pura parapsicolog铆a de pacotilla, tomadura de pelo. Pero vieras cu谩nto me sirvi贸.

Estos salvajes todav铆a escriben y llevan libros 隆s铆, Libros!, algo parecido a los Best Seller animados. Ya he seleccionado varios episodios para el m铆o. No ser谩 tan educativo como el de Sir Clinton Bush, pero puede funcionar como material para ni帽os.

 

Todav铆a me faltan tres d铆as y no tengo idea de d贸nde estar谩n esos monstruos. Gracias a la comuni贸n t贸xica vivir茅 para contarlo aunque, si se hubieran puesto demasiado agresivos, las bombas Napalm-FOX-NBC-ABC-CNN los habr铆an aniquilado sin mucho bullicio, pero no hubiera conseguido el material suficiente para mantener la beca vitalicia.

 

En dos d铆as, mi amor, en tres d铆as estar茅 de regreso. Escribirte me anima, ya ni ganas me dan de colocarme el dispositivo para el noticiero neuronal, creo que dormir茅 escuchando los aullidos de los coyotes verdes y so帽ando c贸mo se tragan al monstruo que me rob贸 la br煤jula. Ser谩 un sue帽o placentero.

 

El helic贸ptero de la Universidad vendr谩 por m铆 hoy, el chip de localizaci贸n funciona bien pero, si no fuera por la casa de campa帽a a prueba de exteriores malsanos marca Intel, seguramente me habr铆a resfriado.

 

HUGO C脡SAR MORENO HERN脕NDEZ. Distrito Federal, M茅xico, 1978. Es autor de los libros Cuentos para acortar la esperanza (2006); Cuentos porno para apornar la semana (2007); Cuentos cortos para acortar el domingo (2008); As铆 aprendi贸 a volar Jos茅 (2009); Enseres de supervivencia (2011); Masturdating o apornarse las manos (2012); Siete puercos mal contados (2015);聽 Desnudo de Cuento Entero (2016); Pornoteca (2019) y de las novelas Wences (2013) y Ella (2014). Aparece en las antolog铆as Abrevadero de dinosaurios (2008); Ardiente coyotera (2008); Coyotes sin coraz贸n (2011), El infierno es una caricia (2011), Perros Melanc贸licos (2012) y Bella y brutal urbe (2013); Cartas marcadas (2014) y Los muertos no cuentan cuentos, antolog铆a de narrativa joven del Estado de M茅xico (2015); S贸lo los sue帽os y los deseos son inmortales; (2015); Sangrar para narrar, dieciocho voces netas (2016) y Cuentistas de Tierra Adentro 2007-2017 (2017). Es miembro fundador del Grupo Cultural independiente la Netamorfosis (2003-2016), realizando diversas actividades culturales y la publicaci贸n de la revista cultural El Chiquihuite. Mantuvo la columna Acrapulco en el semanario Trinchera, del estado de Guerrero, desde 2010 y desde 2012, la columna literaria A la salud de las atm贸sferas. Ha colaborado en las revistas Cast谩lida, Los Bastardos de la Uva, Playboy, Replicante, (SdL), Va de Nuez (Guadalajara) y Catarsis (Tamaulipas), as铆 como del sitio www.sputnikdos.com. Es miembro de Suplemento de Libros-Librosampleados. En 2009 fue becario del FOCAEM. Fue coordinador del Taller de Creaci贸n Literaria en el FARO Indios Verdes de 2009 a 2013 y ha impartido diversos talleres sobre creaci贸n literaria para p煤blico