Cuatro pinturas: Acrílicos de Ramón Iván Suárez Caamal. El color del caribe en el tiempo

por Eduardo Cerecedo

Las imágenes plásticas que hoy acompañan la poesía de Ramón Iván Suárez Caamal son las propias. El Poeta nacido en Kalkiní, Campeche, en abril de 1950 ha tratado la imagen con el ritmo del poema, el nacimiento del color tiene que ver mucho con la tierra, el cielo, el mar, los ríos, lagunas, playas. La viveza del color sale a flote en cada imagen, primero verbal, ahora convertida en color, el azul como el eje cardinal  en sus obras. Son cuatro trabajos realizados con la técnica del acrílico de gran formato. Esto es. La pintura acrílica es una clase de pintura que contiene un material plastificado, pintura de secado rápido, en la que los pigmentos están contenidos en un fluido de un polímero acrílico. Son solubles en agua, pero secan muy rápido y una vez que secaron son muy resistentes a los líquidos. Al secar se modifica ligeramente el tono, más que en el óleo. Esa es la fuerza del pintor, la base para crear el mundo que miró, que observó, ahora lo lleva a la  práctica como el alquimista, fraguando elementos naturales, con visuales, propios a la vez,  que reproduce con ese ritmo, cadencia para llegar a la obra, donde el espectador quedará asombrado por la maestría con que nos muestra su mundo interior.

Autorretrato/ Acrílico sobre tela/ 80cm /50 cm

    En” Paraíso”, el pintor nos muestra lo que le queda del tiempo, el que se ha marchado, la cosecha como recurso para sostener el espacio tan voraz en los seres humanos, en la naturaleza, con un dejo de nostalgia, frutos del caribe, aves, cocos, el árbol con sus ramas, el agua, el cielo. Como códigos de un espíritu presente en esa atmósfera huidiza.

Para  “La Tempestad”, el color es devorado por el tiempo, nueve sombras, nueve sujetos, nueve personas al borde del naufragio, quietos, sólidos, sin temor, el derrumbe de las aguas sobre ellos, pero hay fortaleza, fuerza donde la nave es segura, el color amarillo es luz, de esa manera el artista plástico ha puesto ese símbolo de salvación, de allí que los hombres no se intimiden ante el peligro. Lo claro de la bruma casi blanco da esa otra certeza de salvación, el color azul es fuerte, de esa manera podemos interpretar el discurso plástico del autor, dándonos seguridad en su alocución pictórica.

Entre La tempestad /Acrílico sobre madera/120cm /180 cm

“Autorretrato”, lo que mira en el otro, su imagen sostenida por el color, la solidez del jade, la tranquilidad en que se ve ahora, el ciclo ha pasado, pero no en balde, sino que lo sustenta su trabajo, ahí el equilibrio de la vida. Su esfuerzo está en la seguridad, lo tranquilo de igual manera. La historia de vida confrontada en una máscara maya y una iglesia, es decir, el templo, las ideas del autor, el origen y lo moderno que ampara esa idea de libertad. Lo que es el pintor, de donde viene, le confieren una seguridad amplia en el sentido más estricto de la expresión.

Paraíso/Acrílico sobre tela, 120cm / 180cm.

“De  mi origen”, aquí podemos vislumbra los mundos del artista, la infancia, la juventud, la madurez, la vejez. El hombre no puede escapar a esa realidad, por eso, la muestra para saber que el ciclo de vida  está en el cenit. Los motivos se vuelven recuerdos, los recuerdos, nostalgia, la nostalgia, alegría a la vez pérdida. Los colores alumbran, dando la vitalidad de alegría, aunque la oscuridad aparece de nuevo, como en el segundo cuadro. Cuatro pinturas, nos dan muestra de cómo es el pintor, sus ideas, su pensamiento, su manera de ser en la vida. Esta es la muestra evidente de Ramón Iván Suárez Caamal, con su obra plástica.

De mi origen/Acrílico sobre madera/ 120 cm /180 cm
Director Editorial

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