A continuaci贸n recopilamos algunos art铆culos sobre David Huerta publicados en varios peri贸dicos y revistas y que vale la pena recordar en ocasi贸n de este sencillo homenaje.

 

El Premio Xavier Villaurrutia, a David Huerta

Revista Proceso, 9 febrero, 2006

* Su libro聽Versiones聽y el conjunto de su obra le valieron el reconocimiento
* Ser谩 entregado el 6 de marzo en Bellas Artes; consta de 200 mil pesos
M茅xico, D聽F, 8 de febrero (apro)- El poeta, traductor y ensayista David Huerta se hizo merecedor del Premio Xavier Villaurrutia 2006, anunci贸 el director del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Sa煤l Ju谩rez
El galard贸n consta de 200 mil pesos y ser谩 entregado el 6 de marzo en la sala Manuel M Ponce, del Palacio de Bellas Artes
En una decisi贸n un谩nime, el jurado del premio le otorg贸 a Huerta la distinci贸n por su libro聽Versiones聽y por toda la obra literaria que ha producido durante toda su vida profesional
Hijo del inolvidable poeta Efra铆n Huerta 鈥揳utor de los聽poem铆nimos鈥, David naci贸 en 1949 en la Ciudad de M茅xico. Estudi贸 letras inglesas y espa帽olas en la UNAM. 聽Fue redactor y editor de la聽Enciclopedia de M茅xico; dirigi贸 la colecci贸n Biblioteca del Estudiante Universitario, y ha colaborado en diferentes medios impresos, en especial en la revista聽Proceso, donde escribi贸 una columna semanal durante tres a帽os Fue becario del Centro Mexicano de Escritores y de la Fundaci贸n Guggenheim
Huerta tiene una larga historia de reconocimientos que comenz贸 al ganar el Premio de Poes铆a 鈥淒iana Moreno Toscano鈥, en 1971, al cual le sigui贸 el Carlos Pellicer, en 1990 Es autor de los poemarios聽El jard铆n de la luz, Cuaderno de noviembre, Huellas del civilizado, El espejo del cuerpo e Incurable, entre otros; de los ensayos聽Las intimidades colectivas, El relato colectivo聽y聽La utop铆a de Miguel Castro Le帽ero, y es traductor de los libros聽El cham谩n de los cuatro vientos, de Douglas Sharon;聽La comunidad inconfesable, de Maurice Blanchot;聽El caso Tul谩yev, de V铆ctor Sergei; y de los art铆culos de John Reed:聽Guerra en Patterson
El Premio Xavier Villaurrutia lo instituy贸 en 1955 el cr铆tico literario Francisco Zendejas. Se otorga por medio de la Sociedad Internacional Alfonsina, en colaboraci贸n con el Instituto Nacional de Bellas Artes
Otros autores a los que se les ha otorgado son: Octavio Paz, Juan Rulfo, Rosario castellanos, Carlos Fuentes, Juan Villoro, Carlos Monsiv谩is y Vicente Le帽ero, entre otros Este 煤ltimo lo obtuvo en el 2000, por lo cual form贸 parte del jurado que lo entreg贸 a Huerta, junto con Ignacio Solares, Al铆 Chumacero y Pedro 脕ngel Palou; y como testigos, Silvia Molina y Alicia Zendejas
El monto del galard贸n es de 200 mil pesos

 

 

 

Del tiempo condensado: una conversaci贸n con David Huerta

de聽Olmo Balam

Como un monumento, la poes铆a de David Huerta (Ciudad de M茅xico, 1949) se encuentra reunida bajo un t铆tulo que alude a su verso m谩s famoso:聽La mancha en el espejo聽(2013), dos tomos gruesos editados por el Fondo de Cultura Econ贸mica que agrupan el corpus de una de las trayectorias po茅ticas m谩s fascinantes de nuestra lengua.

Sin embargo, Huerta sigue produciendo obras que apelan al esp铆ritu unitario del libro de poes铆a, como聽El ovillo y la brisa聽(Era, 2018),聽After Auden聽(Parentalia, 2018),聽Los instrumentos de la pasi贸n聽(Universidad de Quer茅taro, 2019),聽El cristal en la playa聽(Era, 2019), los ensayos de聽Las hojas聽(2019, Cataria), o la reedici贸n el a帽o pasado por el (casi) treinta aniversario de聽Incurable聽(1987). Por si fuera poco, Huerta recibe esta semana el Premio FIL Guadalajara de Literatura en Lenguas Romances 2019.

Aqu铆 una conversaci贸n sobre poes铆a, la hechura de聽Incurable, y otras maneras en que el tiempo se vuelve concreto.

*

Incurable聽es un libro que te ha acompa帽ado durante casi la mitad de tu vida. 驴Qu茅 significa para ti que se vuelva a reeditar tres d茅cadas despu茅s?

No lo hab铆a pensado en esos t茅rminos pero s铆, es un libro que me ha acompa帽ado todos estos a帽os. Tuvo al principio una buena fortuna entre los lectores, que son muchos m谩s de los que tendemos a creer. Se lee mucha poes铆a en M茅xico aunque no de libros recientemente publicados. Me refiero a los que est谩n en las bibliotecas de las casas, como el聽Tesoro del declamador聽o ediciones de Amado Nervo o Ram贸n L贸pez Velarde.聽Incurable聽ya alcanz贸 sus 32 a帽os y est谩 tan presentable que hasta nueva portada tiene: un cuadro de Vicente Rojo dise帽ado por Juan Jos茅 L贸pez Galindo. Adem谩s, ahora aparece en la colecci贸n Alacena, de modo que es una especie de resurrecci贸n.

Los poemas suelen vivir m谩s que las personas. En este caso,聽Incurable聽fue un parteaguas para ti, para tu carrera como escritor. Lo has visto crecer, madurar. 驴C贸mo se ha acompasado la vida de este poema con la tuya?

Lo he visto envejecer. Tuvo una gestaci贸n muy anterior, de diez a帽os antes de su publicaci贸n. Lo primero que escrib铆, sin saber que terminar铆a siendo聽Incurable, con esa forma que tiene y esa distribuci贸n de cap铆tulos, fue hacia 1977 o 1978. La primera l铆nea estuvo ah铆 desde siempre: 鈥淓l mundo es una mancha en el espejo鈥. En realidad, el poema tiene 40 a帽os (m谩s de la mitad de mi vida).

Esa imagen del mundo como una mancha en el espejo, 驴c贸mo surgi贸?

Fue una aparici贸n, pero no fue una visible sino auditiva. Los libros de poes铆a se escriben para el o铆do y la inteligencia, pero tambi茅n para los ojos. Esa es la triple finalidad o los tres puertos a los que debe llegar un libro de poes铆a. Fue una aparici贸n sonora: es un endecas铆labo hecho y derecho. De ah铆 se desprendi贸 todo lo dem谩s, como las notas para hacer una sinfon铆a 鈥攑or poner una comparaci贸n algo bomb谩stica.

驴Recuerdas cu谩ndo y a qu茅 hora llegaron a ti esas notas iniciales, y si ya conduc铆an a la l铆nea 鈥淓l mundo me dice lo que tiene que ser鈥)?

Muy probablemente a las聽altas horas de la noche mexicana, porque a lo largo de los diez a帽os en que escrib铆 el poema yo viv铆a de noche. Dicho de otra manera,聽Incurable聽es un libro empapado en alcohol y, por lo tanto, combustible (todo eso en sentido figurado, espero). Y sin embargo, sigue vivo. Hay un libro de Coral Bracho,聽El ser que va a morir; cuando la gente lee el t铆tulo piensa que se refiere al ser humano y la conciencia de su mortalidad, pero no creo que ese sea el sentido: el que va a morir es el libro. Si un libro es bueno es porque est谩 vivo.聽Incurable聽sigue visible en las librer铆as y la gente lo lee. No s茅 si tenga s铆ntomas de vejez, pero a los cuarenta a帽os de edad algunas cosas empiezan a fallar. Eso de que el libro se cierra sobre s铆 mismo es cierto solo figuradamente. Llegu茅 a esa frase final despu茅s del largo camino de una d茅cada en su composici贸n; era mucho m谩s largo, unas trescientas cuartillas m谩s grande.

驴C贸mo fue la experiencia de escribir聽Incurable?

Como te dec铆a, viv铆a de noche y, por lo tanto, escrib铆a de noche. Lo hac铆a a m谩quina, en lo que ahora llamamos con cierta redundancia 鈥渕谩quinas mec谩nicas鈥. Implicaba un esfuerzo f铆sico considerable y yo escrib铆a much铆simo. Para no perder tiempo cambiando las hojas, pegaba largas tiras de papel que pon铆a en la m谩quina de escribir. Luego las despegaba y pon铆a en la pared, y ah铆 correg铆a con plum贸n. Fue muy gozoso. Era la vida de un vagabundo. (A veces para escribir hay que ser medio vago.) sigo escribiendo mucho pero cuando buenamente puedo, cuando se me ocurre, porque hay que vivir, trabajar y hacer otras cosas, que son alimento para lo que uno escribe, a final de cuentas.

Hay libros que sirven como puerta de entrada para el resto de la obra de un poeta. 驴Consideras que聽Incurable聽es ese libro por el que todos preguntan, la referencia ineludible a la hora de hablar o escribir sobre tu obra en general?

Digamos que s铆. No me promuevo mucho en el sentido en que se promueven muchos escritores. Veo a mis amigos y tengo un di谩logo literario con ellos 鈥攁unque no todos son escritores o editores鈥, pero no ando pidi茅ndole a la gente que lea mis libros. Quiz谩s hago mal. Los libros viven su propia vida. Por ejemplo, sobre uno de mis libros recientes,聽El ovillo y la brisa, me han dicho varias veces que se trata de una continuaci贸n de聽Incurable. Malva Flores me dijo algo que normalmente no dicen los cr铆ticos: que le desconcert贸, as铆 como en su momento desconcert贸 la forma de聽Incurable. Pero en el caso de聽El ovillo y la brisa聽es muy clara la diferencia: hay p谩ginas que parecen cuentos 鈥攍o que solemos llamar poemas en prosa, aunque no hemos terminado ni terminaremos de definir lo que es verso libre.

驴Qu茅 poetas mencionar铆as a la hora de hablar de聽Incurable?

Ten铆a muy presente a Jos茅 Lezama Lima (el Lince de Trocadero, como lo llamo). Tiene mucho que ver no solo con libros de poemas, sino tambi茅n con libros de prosa, ensayos y novelas. Est谩 la gravitaci贸n de la prosa de Jos茅 Revueltas. Estamos acostumbrados a pensar que los poetas se influyen entre s铆, y es muy natural que me pregunten sobre un poeta, pero tambi茅n est谩n Juan Carlos Onetti e Italo Calvino. Estoy sorprendido porque hace poco rele铆聽La peste聽de Albert Camus y me di cuenta de que hab铆a mucho de ese libro en un poema que escrib铆 sobre Tlatelolco, titulado 鈥淣ueve a帽os despu茅s鈥, y que se ley贸 en ocasi贸n del medio siglo del 鈥68. La idea de que hay algo adentro de la ciudad que destruye a todos estaba en mi inconsciente literario y se reflej贸 ah铆. Hay frases que son casi iguales, como 鈥渓a ciudad estaba asediada por el miedo鈥 o 鈥渆l anillo del miedo se cerraba sobre la ciudad鈥. Los otros g茅neros intervienen en la poes铆a. Creo que los buenos novelistas han sido, necesariamente, buenos lectores de poes铆a. Habr铆a que rastrear las influencias de los poetas en los novelistas y viceversa, salir de los automatismos period铆sticos al decir que a este pintor lo influy贸 tal otro. Deben tomarse muy en serio los gustos de cada uno porque son algo profundo y distintivo.

驴Consideras que ambos libros,聽Incurable聽y聽El ovillo y la brisa, tienen semejanzas?

Debe ser que est谩n escritos por la misma mano: la de un mismo hombre 30 a帽os mayor respecto a聽Incurable,聽quiz谩 m谩s maleado y estropeado, pero saludablemente descarado. El repertorio y el vocabulario de un autor se repiten sin remedio. Hay palabras que caracterizan a cada escritor, sobre todo si tiene un estilo muy identificable. Cuando ya ten铆a el primer cap铆tulo de聽Incurable, decid铆 seguir adelante hasta agotar las existencias de mis grandes almacenes. No s茅 si lo consegu铆 porque qued贸 mucho. Lo que quise acotar fue la forma del vers铆culo. Discut铆 con los editores de Era acerca del t铆tulo de聽El ovillo y la brisa, de c贸mo observa las reglas de los t铆tulos o textos en parejas, como聽El arco y la lira, 鈥淓l caracol y la sirena鈥,聽El erizo y la zorra: pares de cosas, objetos, fen贸menos o ideas.

Para un poeta de la Ciudad de M茅xico, 驴es imposible no poner en poes铆a su experiencia como habitante de la urbe?

Uno escribe con lo que es, no s贸lo con lo que se imagina o se le ocurre o decide que va a decir. Muchas veces lo hacemos por puro amor al lenguaje y a los juegos de palabras. Te alejas de la experiencia y te inventas cosas que son ajenas o aut贸nomas a tu relaci贸n con la experiencia. Pero la ciudad 鈥攜o soy flor de asfalto鈥 es lo que somos. (Hoy, mucho m谩s de lo que era para mi pap谩 o para mi propia generaci贸n.) La Ciudad de M茅xico de聽Los hombres del alba, por ejemplo, es una que yo no conoc铆 pero all铆 est谩. La de los a帽os sesenta y setenta es la m铆a: las avenidas con camellones antes de que hubiera ejes viales, lugares que ya no existen pero sobreviven en los poemas como en pocos documentos de nuestra historia.

Uno de los temas recurrentes de tu poes铆a son los d铆as y los meses; el poema que se plantea que el mi茅rcoles es tal, que un mes es esto. 驴Por qu茅 pensar tanto en el tiempo y sus divisiones?

Porque esas son las formas que tiene el tiempo, con todos sus nombres. El tiempo no es una abstracci贸n: encarna y lo hace a trav茅s de esos nombres. A menudo nos levantamos con el pie izquierdo y decimos: 鈥渆ste mi茅rcoles tiene sabor de viernes鈥. Por mucho que Octavio Paz diga que los amantes se miran y se funden en un abrazo en el que el universo se manifiesta en toda su plenitud, est谩 haci茅ndolo en versos que transcurren y duran. La poes铆a es un arte del tiempo sucesivo, no del tiempo condensado. Su semejanza m谩s patente con la m煤sica no es la melod铆a del verso, sino c贸mo discurre en el tiempo.

Olmo Balam聽/ Ciudad de M茅xico, 1990. Es periodista cultural, traductor y ensayista. Edit贸 de 2015 a 2018 la revista digital聽Correo del Libro聽de las librer铆as Educal. Textos suyos han aparecido en聽Cr铆tica,聽24 horas聽y en聽La Langosta Literaria. Mantiene un blog,聽La reproducci贸n de los 谩rboles,聽en Medium.

 

 

TRAS 10 A脩OS DE AUSENCIA DAVID HUERTA REGRESA CON NUEVO LIBRO

Por La raz贸n Online 8 de mayo de 2017

 

El vaso de tiempo,聽de David Huerta, es un volumen de ensayos integrado por una rigurosa serie de meditaciones que indagan sobre la experiencia literaria y el sentido de una obra espiritual y art铆stica. Ayer, al mediod铆a, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el autor de estas reflexiones present贸 este nuevo volumen. En el p贸dium estuvo acompa帽ado por el tambi茅n poeta Fernando Fern谩ndez.

Originalmente, los ensayos que conforman El vaso de tiempo germinaron en la columna literaria聽鈥淎guas a茅reas鈥 de la聽Revista de la Universidad de M茅xico.
A partir de su propio ejercicio po茅tico, David Huerta decidi贸 reunir en estos trabajos sus preocupaciones sobre autores de diferentes 茅pocas y latitudes.
Entre otros personajes emblem谩ticos, comparecen aqu铆, entre otros, Luis de G贸ngora, Ram贸n L贸pez Velarde, Jos茅 Gorostiza, Edgar Allan Poe y fray luis de Le贸n.

De hecho, en el ensayo titulado 鈥淪exteto鈥, Huerta dice: 鈥淛untar los nombres de Edgar Allan Poe (1809-1809) y de fray Luis de Le贸n (1527-1591) puede parecer dislate, desprop贸sito, pero no lo es鈥.

El vaso de tiempo, de acuerdo con el propio Huerta, pretende ser un homenaje al poeta argentino N茅stor Perlongher, cuyo libro聽Aguas a茅reas聽(1990) lo inspir贸 para nombrar su columna, la cual, por cierto, cumplir谩 una d茅cada en el pr贸ximo mes de noviembre.

El libro est谩 compuesto por una selecci贸n de nueve ensayos: 鈥淓l fuego de Cartago鈥; 鈥淩egresos y peregrinaciones鈥; Sexteto鈥; 鈥淟a fuente fresca鈥; 鈥淟a flor y la sangre鈥; 鈥淟a estrella de 1572鈥; 鈥淕贸ngora y Villalmediana鈥; 鈥淒os o tres encadenamientos鈥, 鈥淓l vaso del tiempo鈥 y, finalmente, un texto que llamado 鈥淣otas sobre poemas y poes铆a鈥, que concentra varias de sus preocupaciones a la hora de emprender su trabajo po茅tico.

鈥淒avid revisa a lo largo de estos nueve trabajos la idea de la tradici贸n.
Rescata una definici贸n de Ezra Pound que dice que la tradici贸n es algo hermoso que vale la pena conservar y, a trav茅s de la obra de G贸ngora, de Lope de Vega y de otros poetas en espa帽ol, revisa de qu茅 se trata eso hermoso que vale la pena conservar, apunt贸 Fernando Fern谩ndez.

David Huerta es, fundamentalmente, heredero 鈥攃omo todos nuestros grandes poetas que, adem谩s del registro l铆rico, practican el ensayo鈥 de tres grandes maestros del Siglo de Oro: de Garcilaso, Quevedo o G贸ngora.

El reconocido autor de Incurable, ha abrevado en lo mejor de la tradici贸n po茅tica de nuestra lengua y, al propio tiempo, no ha sido ajeno a otras arraigos po茅ticos. A partir de Cuaderno de noviembre (1976), su segundo libro, este poeta de vena cl谩sica decidi贸 explorar los caminos de la reflexi贸n ensay铆stica que nos recuerda a Cernuda, a Claudel, Pound o Eliot, por traer a cuento s贸lo algunos nombres. En este sentido, David Huerta es un poeta que escribe sus reflexiones con el rigor de un hombre de letras cl谩sico. El vaso de tiempo nos revela, en todos y cada uno de sus ensayos que el fondo es forma, apunt贸 Fern谩ndez.

Quiz谩 por ello, Ignacio Solares, a quien Huerta, por cierto, le agradece la hospitalidad que le dio en la Revista de la Universidad de M茅xico, lo describi贸 como el hombre que con 鈥渆n el o铆do atento de quien conoce y practica los metros can贸nicos de nuestra lengua, y su vocaci贸n experimental en el cultivo de formas que han expandido nuestras nociones de lo po茅tico al introducir en su obra prosa, narraci贸n, memoria, reflexi贸n鈥.

鈥淣o siempre tenemos la oportunidad de conocer el pensamiento de los poetas, sobre todo porque muchos de ellos no escriben sobre poes铆a. En este caso es una excelente oportunidad para conocer el pensamiento sobre los poetas que m谩s le dicen a David, y que m谩s lo han alimentado鈥, explic贸 Fern谩ndez.

Por su parte, David Huerta se帽al贸 en entrevista para La Raz贸n que los ensayos se apoyan en una sola pregunta: 鈥溌縬u茅 es la poes铆a?, y concretamente: qu茅 es la poes铆a en espa帽ol鈥. Adicionalmente 鈥攁punt贸 el autor de鈥 鈥渄ecid铆 juntar estos textos y darles un cierto orden. Hubiera querido que fuera un libro m谩s amplio para poder incluir m谩s ensayos, pero las necesidades de la colecci贸n me obligaron a reducir la selecci贸n original鈥.

Huerta agradeci贸 a Jeannette Lozano, Luz de la Garza y 脕ngela G贸mez, de Vaso Roto Ediciones, y a Sandra Heiras, de la Revista de la Universidad de M茅xico.

En el texto Regresos y peregrinaciones, Huerta expone: 鈥淯n verso aislado deber铆a ser inconcebible: en estricto sentido, 煤nicamente puede ser pensado en relaci贸n con otro verso鈥.

Finalmente, Huerta exhort贸 al p煤blico a reflexionar sobre 鈥渆l enorme valor que tiene la experiencia de leer poemas y de leerlos con todo cuidado y atenci贸n鈥. La poes铆a no es un g茅nero, es la literatura misma, y eso es lo que quiero decirle al p煤blico鈥, puntualiz贸.

 

DAVID HUERTA Y EL CARACOL

POR MARIA BARANDA/LETRAS LIBRES, N脷M. 252/1 DE DICIEMBRE/2019

David Huerta聽tiene un caracol en su bolsillo. A veces lo saca para mirar con 茅l la mancha en el espejo, la identidad precisa. Lo escuch贸 nocturno en un estanque de agua, como le dijo Lezama. Oy贸 el聽tin-tin聽azul del caracol marino que Dar铆o encontr贸 en una playa. Lo vio esconderse entre bellotas y madro帽os en el tronco de Virgilio, lo presinti贸 lento en esa noche oscura de san Juan y, una vez, se lo dio a guardar a Marianne Moore, desinteresadamente, como evidencia de que es el mar el que envejece dentro de 茅l. Con ese caracol, David ha hecho de la poes铆a un sitio original, una peque帽a parcela monumental de luz y sobrevida en donde todo se habita: su absoluto 鈥渟er en el ser鈥 y su escritura. Porque en los poemas de David Huerta se habla del mundo y sus aconteceres 铆ntimos, pero tambi茅n del lenguaje mismo. Sus poemas son poemas que pasan y traspasan el ser, el individuo, la concepci贸n de un yo que establece un v铆nculo intenso con la vida y el pensamiento. En sus poemas el ensayo es la clave, la narrativa el camino y la poes铆a el drama en donde surge el conflicto. Su 茅pica es po茅tica y David Huerta es un demiurgo. Alguien que crea desde el inicio su lugar de descenso, su estilo 煤nico. Dice luz y aparece un jard铆n, nombra la noche e incurablemente se desatan todos los demonios para cruzar el umbral, m谩s all谩 de la flama, el que es destino e identidad, identidad que es mancha, mancha que est谩 en el espejo. Ah铆, el poeta se mira y descubre la civilizaci贸n que desespera, una 茅poca en donde el individuo ve su cad谩ver y construye su alteridad, su momento con el otro. El poema es el mundo, materia de cuento y canto. Desde聽Cuaderno de noviembre, de 1976, David Huerta encuentra su tono, el verso de largo aliento, su pensamiento en racimos y su concepci贸n de la vida. No es poco. A veces, pienso, es mucho. Un poeta que exprime y exime estil铆sticamente todo lo discernible: lo que alcanza su ojo. Ojo que mira siempre la mancha. Y la mancha, nos dice desde el inicio, es la identidad de un聽nosotros. Su poes铆a se establece en el dominio de lo inc贸modo y lo que estremece, lo que declina y se exalta, lo que nos lleva hacia adentro y es profundo. Los versos se complejizan, el fraseo se extiende, sus cl谩usulas fascinan, el poema se adensa en su visi贸n cosmopolita. El poema es viva materia donde el ser se inventa y se destruye. El jard铆n, con su luz escenogr谩fica, queda lejos, el instante escrito como concepto, lo abandona (El jard铆n de la luz, 1972) y lo sustituye con un fuerte pesimismo que le ayudar谩 a escribir una de las obras m谩s trascendentales del presente mexicano, como lo muestra聽La mancha en el espejo.Poes铆a, 1972-2011聽(2013).

Toda historia se cuenta y se pronuncia en un espacio abstracto, el del texto que se despierta y se percibe a cada golpe de s铆laba. Es a partir de su encuentro con la noche que Huerta la vuelve espacio y fundamento de su po茅tica con todas sus met谩foras. Pero tener聽noche聽no es de todos, solo de aquellos que sostienen una experiencia 煤nica, palpitante y verdadera para cruzar el umbral聽desde s铆 mismos y en s铆, como lo dijo Whitman, como cant贸 Homero, para hallar su聽eidolon, su sombra en plena invocaci贸n. Porque la noche es de quien la vive, de los m谩s valientes, s铆, los que se amparan en su experiencia y se dicen 鈥渆stamos aqu铆 bajo la propia sombra鈥.

Lo que establece David es el discurso mismo como elemento de pase en donde todo concierne, congenia y se asume frente a la verdad. En lo m谩s estricto de esa palabra, de lo que es bello y vivo en s铆 mismo. Su poes铆a (Incurable, 1987) se vuelve paraje de goce y sedimento donde se gesta el drama de ser hombre y de mirar las penumbras personales. El poeta descubre su est茅tica, su punto de quiebre, su conflicto tr谩gico que mover谩 su poes铆a: el encuentro con el 鈥渟铆 mismo鈥 como una manera de circundar el espacio del texto. El cuerpo comienza a percibirse: venas, brazos, pies, rostro, huesos, fluidos, todo se encarna en una realidad donde le habla al mundo, a lo que acontece en frases y voces que lo sacuden. El yo se multiplica, se mira hacer y decir, se disemina en otros que se presienten, se intuyen, acaso, como parte de un cosmos que lo rodea. El yo, como tema, se extiende, se problematiza 铆ntima y moralmente y se expande para poder amar, sufrir, pensar. Pensar en el otro: 鈥渉ay algo en otra voz鈥, nos dice, que entra y aparece con la part铆cula 鈥渟e鈥. Y a partir de ah铆, el poeta sabe que alguien聽se聽desplaza a pleno v茅rtigo por sus versos. Todo ese 鈥渟e鈥 estar谩 entonces como un puente que le ayudar谩 a verse聽a s铆 mismo, a moverse, a recorrer los infinitos huecos y escondrijos de su po茅tica. Lo que pronuncia ser谩 para 茅l parte de su territorio, como si hablar fuera nombrar para que aparezca el mundo por vez primera. De ah铆 el poeta como demiurgo, en plena congregaci贸n de sombras y presencias, de seres sustitutos o reales que le ayudan a bordar el infinito, el camino de corredores y penumbras que lo llevar谩, por casi cincuenta a帽os, a germinar en su propia ciudad verbal, en donde su poes铆a encontrar谩 todos los elementos de su 铆ntima sublevaci贸n, el sitio 煤nico y a la vez enigm谩tico. Por ah铆 comienza la traves铆a de un yo que se hunde en las regiones del espejo, la mancha como propuesta de identidad y la identidad como civilizaci贸n personal donde reside uno de nuestros mayores poetas.

Su poes铆a es violenta y contradictoria, pero tiene la fuerza de la autenticidad, de no someterse al caudal de sus im谩genes sino con el prop贸sito de dolerse. Se atreve a ser la visi贸n de s铆 mismo, lastimoso, encandilado, perdido a veces por el esp铆ritu suyo que lo va moldeando y transformando en ese ser incurable, con la capacidad de abarcar una聽Historia聽(1990), ahora s铆, encarnando un presente propio o una聽Versi贸n聽(1978) de los hechos, que lo hace aullar, consolarse y establecer una 茅pica turbulenta como la 茅poca que le toc贸 vivir, donde lo personal tiene resonancias colectivas. El yo fracturado son los otros, el yo ingobernable son los otros, el yo destruido son los otros. Todos los desenga帽os se movilizan, van al acecho de la individualidad para volverse plurales. Esta poes铆a parece plantearnos que el yo somos todos. T煤 eres yo. Yo estoy en m铆 y yo soy Todo, no todos, sino Todo: el universo entero. Lo imaginativo y din谩mico, lo que se desprende en ondas como ideas en el laberinto del o铆do.

David Huerta tiene un caracol en el bolsillo. Escucha lo que est谩 sumido en ese caracol que le dio la voz. Aunque quiz谩s 茅l siempre lo ha sabido, porque todo acontece como en el amor, por una necesidad primigenia. ~