Animales nocturnos

por Alba Laura Bojórquez

Animales Nocturnos
Estados Unidos 2016

Película del realizador y diseñador de modas Tom Ford, quien logra una historia inquietante con suficientes nudos sueltos para que el espectador alcance diversas lecturas; mismas que por lo general son un valor agregado para la cinta.
          En esta película Tom Ford logra la madurez como guionista que ya se intuía en su trabajo del 2006 A single man. Como creativo del diseño, Tom Ford sabe presentarnos la vida de lujos de Susan Morrow (Aime Adams), quién es curadora en una galería de arte donde es común que presente exhibiciones en las que la misma Susan no cree, pero que deja pasar por las justificaciones que en el mercado del arte han elaborado para privilegiar el efectismo y el show, sobre la técnica.
          En los primeros minutos de la cinta; y en camino de consolidarse el cliché de la mujer rica pero infeliz, aparece en la vida de Susan el manuscrito de una novela que le envía su primer marido, Edward Sheffield (Jake Gyllenhaal). Surgen ahí dos historias paralelas: la de aquel primer matrimonio, y la historia dramática de la misma novela. Es entonces que la obra oscura de Animales nocturnos va en ascenso, y el Director lo inicia con un recurso que utilizó por primera vez Jean Luc Godard (Le nouvelle vague) en la cinta Sin aliento del año 1960. Todo sonido se retira para dejar sólo el latido y la respiración afectada de Susan, se trata con ello de dejar en primer plano las emociones de Susan conforme avanza en la lectura de la novela.
          Estéticamente, la mano de Tom Ford se nota tanto en el lujo como en lo repulsivo. Tal es el caso de un sofá finamente tapizado en rojo, donde se hallan los cuerpos sin vida de dos personajes. En un entorno sucio y decadente, este elemento rompe con el sistema de la narrativa para volverse un objeto simbólico que hace las veces de la muerte digna que esas mujeres no tuvieron.
          En una escena sobre el matrimonio que tuvo Susan con Edward, ella le recomienda que no escriba sobre sí mismo. Lo anima con esta crítica a expandir su creatividad. Eso es lo que parece que Edward ha logrado con la novela; que sin ser tomada de una experiencia personal, parece referirse a los motivos desgarradores que truncaron la relación de ambos. La novela entonces es la resignificación de la historia de amor truncada de Edward con Susan.
          Mientras duró ese matrimonio, Susan inconscientemente, y poco poco, hizo propios prejuicios materiales que su madre le trasmitía sobre Edward. Con ello Susan se transforma en uno de tantos animales nocturnos, los depredadores que de noche nunca duermen.
          Con una gran caracterización, el personaje del policía de investigación Bobby Andes (Michel Shannon) nominado al Oscar por éste papel secundario, nos deja reflexionando sobre los límites de la justicia, en contraste con la recompensa catártica de la justicia por mano propia. Esta parte de la historia va moldeando la postura acartonada, incluso miedosa de Edward. Surgen a la superficie los sentimientos legítimos de rabia de quién perdió lo más valioso de su vida en unas cuantas horas. Venganza y justicia, se mezclan en una laguna de hechos que en realidad van mostrando una evolución moral de los personajes en lucha con el animal nocturno, el depredador mayor Ray Maarcus (Aarón Taylor Johnson).
          Celebramos que para los estrenos de agosto de Netflix hayan incluido a Animales nocturnos, y es por ello que aunque no es un estreno de cine, pues la cinta es del 2016, con gusto hacemos la reseña de este inquietante thriller de final abierto.

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