La pintura de Felipe Gaytán

por Eduardo Cerecedo

In memoriam

Felipe Gaytán Gaytán (Ciudad de México, 1969-2019). Pintor, poeta y narrador. En 1994 terminó de cursar la carrera de Letras Hispánicas en la UAM-Iztapalapa. En abril de 2010, participa en la antología de cuentos, El sótano, publicado por la Editorial Endora. En junio del mismo año publica un segundo cuento en la antología, El Banquete de la discordia, editado por el Colectivo Entrópico; también aparece en la revista Libélula nocturna Asistió al Taller de poesía, Cafetzalli, en Coyacán, coordinado por Eduardo Cerecedo.

De la serie «De los linderos del olvido y la muerte del performance» he seleccionado cuatro pinturas, óleo sobre tela, de formato distinto. El artista siempre se entusiasma por lo que le agrada del mundo, o en otro caso, por lo que aborrece. Quiero pensar que a Felipe Gaytán le llamaban la atención esos animales acuáticos, muestra de ello es que en sus trabajos más recientes, digamos de (2010-2016) tiende a unir el sentimiento con esa naturaleza, donde la figura femenina es el máximo común divisor de su obra.  Logra diseminar a la mujer en cada cuadro suyo, así el agua, el mar, lo animales de agua templada, de río, esteros, son piezas centrales en su labor de ese ritmo entre color, temperatura, transportando al espectador a otra dimensión terrenal.

Así logra sacar de su ambiente al que simplemente mira, observa, goza las imágenes salidas del océano. Cocodrilos y peces median el equilibrio entre el agua y su hábitat; a lo lejos, la presencia del ser humano como perdido, olvidado, una barca apenas visible, allá, como jugando con el tiempo, la distancia. El rostro de la chica fuera de ese medio, coloca a la pintura con ese resplandor de lejanía, da la sensación de que la mujer se aparta de ese paisaje para estar en otra esfera de tiempo, sin tomar en cuenta la presencia del anfibio con sus fauces abiertas, buscando a su presa.

En la segunda lámina, tal parece que el animal piensa, determina el momento del ataque, la mujer cae al agua, es aquí donde se nota esa técnica efímera de colocar piezas, figuras dentro de un contexto distinto al que se pertenece, la dama vestida, no propia de esa situación circunstancial, efectivamente, algo deja de ser, para buscar alternativas de expresión. La caída es el nacimiento de esa idea en el cuadro.

Para el tercer trabajo pictórico, pez y mujer como en el anterior, de igual manera, incrustados en el mismo paisaje, independientes, gestos de asombro, mujer y pez son observados por el público, a la vez, ellos se asombran de los espectadores, esa es la manera de comunicar del artista. Invertir la visión, pero son ellos mismos  los protagonistas de ese instante.

En  la última pintura, pez-erizo, pez-puerco, pez-cerdo, pez-marrano, la joven con gestos de fastidio, de hartazgo, completan el discurso pictórico de Felipe Gaytán en esta muestra del artista. Dolor y asombro del cerdo son transmitidos para ilustrar de manera certera la angustia del mundo. Muy cerca del collage, abandonando el performance, para dar paso al movimiento que existe entre esa técnica y la que se deja. Así, el pintor participa entre corrientes, técnicas, escuelas de índole distintas para decir, dar su propuesta en la pintura reciente.

A Felipe Gaytán, como homenaje a su obra, al amigo, a su persona.

Director Editorial

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