Las maneras del agua: Altura de amplitud a plenitud 3ra Parte

por Eduardo Cerecedo

Es una certeza “Dicen los estudiosos que la prosa camina y la poesía baila, que en un poema lo que vemos es el arte de los sonidos, la lentitud o ligereza, la dulzura y la movilidad de las palabras”. De esta manera la poeta Minerva Margarita Villarreal se ajusta a la naturaleza que le rodea, se apropia del tiempo, del espacio para hacer de esos elementos, su hábitat, asistiendo de antemano a Cronos. Ese mundo interno, externo de las cosas, se vuelven un fruto nacido de la experiencia, como han sido, Las maneras del agua, cuyo eje ya he aludido, es lo erótico, vía a lo sensual, lo terrenal, lo sagrado también a través de imágenes, sensoriales, olfativas , visuales, aéreas, plásticas, movimiento en las palabras, en que fecunda la fe, la oración al silencio. El cuerpo visto en el espejo de ella misma, los ojos devuelven el sentido de origen a quien escribe. El pasaje por el cual baila la poesía, es el del cuerpo, del amado, donde se sugiere, se reconforta la soledad, la nostalgia un torrente de vanidad que acuña en su simiente a lo deseado, dejo de extrañeza, pero ligero, movible hacia otros linderos de lo narrativo donde se purifica lo escrito, también.

          Las maneras del agua es el poemario donde Minerva Margarita Villarreal , antes, ha configurado, su plataforma espiritual con los libros,  Hilos de viaje, (1982) Dama infiel al sueño, (1991) Pérdida, (1992) Epigramísticos, (1995) La paga común del corazón más secreto, (1995) El corazón más secreto, (1996 y 2003) La condición del cielo, (2003) Adaimer: Adamar, (2008) Herida luminosa, (2008 y 2009), Tálamo, (2011) y De amor y furia Epigramísticos, ( 2015); son la vértebra acuática para desembocar y contener esa visión del amor, que vendría siendo el mar, donde los ríos, es decir, los poemarios tienen un afluente, un cauce que ha de desembocar ya en las aguas, sus maneras de ser: Las maneras del agua, siendo este cosmos poético, la obra de creación, por excelencia, donde la voz poética  alcanza, esa altura de amplitud a plenitud en imágenes en rotaciones, vivencias, experiencias, deseos, sueños, esperanzas, nostalgias, por  lo vivido, lo tolerado, la ausencia. De tal forma que verbos en distintos tiempos, epítetos, anáforas, metáforas, paradojas-oxímoron, numeraciones, presencian la voz de quien escribe. “Sueño que cada cosa/ crea/lo que parece vivo”.

 (…) El agua vino

el agua te lame  el agua te abraza

el agua vino

de la mano que obra

Dilo María:

 pide a Cristo

que convierta

la sangre vertida en el Jordán (…)

          Aquí el juego de contrarios, en el cual se amplía la imagen, para que el poema contenga lo inasible,  que el ritmo, la imagen, en los sonidos fluctúa para la salud de los cuerpos verbales, ya móviles de expresión en por antonomasia.

          Los bordes literarios, las voces de sus autores favoritos, Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Sor Juana Inés, San Agustín, rondan Las maneras del agua, pero en Minerva Margarita Villarreal esas presencias la hacen más fuerte. Con su temática poética, uno mira con ojos nuevos, otra formación de imágenes, otros ritmos, las maneras de respirar, de ser  de la nacida en Montemorelos, Nuevo León. La poesía como medio de comunicar lo que yace escondido en la naturaleza que nos rodea, así como lo que reposa en lo más recóndito del ser humano florece para brindar su esencia a quien lee.

          La  poesía de Minerva Margarita Villarreal en Las maneras del agua  está fundada en cuatro campos cognositivos: el verso libre, manera de sostener su voz, las alusiones a la parte erótica, el campo de lo sagrado, y al manejo de las ideas contrarias, el oxímoron. Es ahí donde el pensamiento es guiado por la inteligencia de quien cifra su manera de ser en el mundo.

 

Minerva Margarita Villarreal, Las maneras del agua, (Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2016) CULTURA Secretaría de Cultura/FCE/INBA, 2016. (81 pp.)

Director Editorial

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