Tres poemas

por Hortensia Carrasco

VEGA EN LA ALTURA

Miro la vega en lo alto
ajustándome al tiempo que no cesa
en el centro de la vega late un grito:
es el verde del Islam y de las viñas

Tu memoria llora a recuerdo tendido
nadie deberá decirte pobre ni que solo estás
menos ahora que se agusana el pretérito
y que el presente sigue malcriando palabras

Por eso verás aquí raíces petrificadas
y horas como sanguijuelas en mi rostro
y el verano tan violento
picoteando un “río de pájaros pintados”

En tus ojos un niño contó tus otros niños
aprisionó un vocabulario con tono de frontera
buscó el regazo de una madre sin agujas
para descoser los labios de la niebla
y hablara entonces el hombre de los átomos de luz

Montevideo es parte de un bullicio negro
La triza de un mapa entre la tierra
donde el odio atranca una sonrisa
y detiene tu intención de dormir sobre su sombra.

 

DÍAS DE VIDRIOS ROTOS

Ayer te dije:
Hay huesumbre congelada
y niñas que sólo había cantado Maldoror.
A lo lejos un cabrito bala
entre los sembradíos cornamentas metálicas
anuncian un rebaño preñado por la lumbre.
Tomemos en cuenta
que en los árboles graznan metrallas
gorjean los cuchillos
y sobre el aire revolotea la pólvora
¿Cabe amarse bajo esa funesta sombra?
Aparta el miedo, dura hojarasca en mi cuerpo
abre el horizonte más allá del humo de la hierba
¿Cabe un coito sobre pétalos de cempasúchil?
¿Qué cabe en el silencio?
¿Una armadura, la grandeza de tu oficio
el harapo de un relámpago en la sombra?
Vi en tus manos un gorrión de negras plumas
era tu sur que ahora es una línea de la ausencia
un rehilete no gira hacia donde el resplandor
es la rueda terrible de la incertidumbre.
Quiero ir a ti y a tu tiempo de niebla
desatar el nudo que oscurece la aurora
para que tus días de vidrios rotos se presenten claros
y las sirenas traigan en los cabellos la gota de alcohol
para el triste muchacho de la flaca figura.
La distancia quijotesca no te trajo las disculpas de nadie
el olvido erosiona las pocas raciones de bondad.
Un molino a veces no se mueve con el viento
porque es un monstruo que arroja pedradas
como si a las rosas las tocara a cada instante
la mirada de la mujer con mechones de serpiente
¿Qué cabe en el amor?
Un clavel marginado, un cometa disuelto en un cielo austral
un badajo enmudecido, la sílaba que confirma que estás
la sílaba que niega que un beso por la tarde
cura la ampolla de la soledad, que hace descubrir
que las flores de papel de china tienen más luz que la muerte.
El incienso tan parecido a la tierra desató tus manos
y recuerdo que para la ternura hay temporada de veda.
Nos han traído la colmena del desasosiego
la bilis total de lo irascible
por eso me acurruco en tu sangre y no te suelto.

 

CONVENTILLOS

También la penuria tiene sus colores
sus nombres, sus juegos, su olor.
Sí, hay como he dicho un día:
casas como párpados de niño triste.
En lo tuyo, una sopa o un magro pescado
son estrellas que llenan el vacío.
Constelaciones gastronómicas
alcanzadas en el paraíso del sueño.
En estas, las vecindades,
los astros que se observan
no son tan diferentes.
En tu memoria vive una musa de labio leporino
mujer que has dicho vale más que el río de La Plata.
Mira que contradicción:
ese río de líquido metal
lleva en el nombre lo que a todos hace falta.
Más dejemos eso.
Te diré que en estos territorios
los relojes tienen plumas
y las mesas, cuadrúpedos de varia raza
llevan sobre el lomo mustias migajas
hervores de agua sin nada
paladares colmados de saliva.
Así es, hombre admirador de Dante
los conventillos de tu patria deben tener la misma fauna.
¿Sabes? En estos agujeros diurnos
el hambre es Medusa que persigue
por eso cada quien carga con sus piedras.

 

 

Hortensia Carrasco. Acatlan, Puebla. Poeta y narradora. Ha publicado los libros: Jaulas Ocultas (2000) Ciudad como seca hierba(2001), La Habitante(2011), Poemas del encierro(2011) Quemar el silencio(2014), El libro del mal amor( 2018) En 1999 obtuvo el Premio Interamericano de Poesía Navachiste Jóvenes Creadores. En 2010 ganó el Torneo de Poesía Adversario En el Cuadrilátero.En 2015 fue mención honorífica en el concurso La crónica como antídoto. Es Premio Nacional de Poesía María Elena Solórzano 2019, con el libro Muererío.

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