Fugacidad voraz, también la noche es claridad de Félix Suárez

Por Óscar Wong

Hay en la obra de Félix Suárez un dejo de fugacidad voraz, de perenne llama enfurecida —y de ceniza victoriosa—. En sus palabras, en su tono se revela el trasfondo contrito de las cosas, del alma humana. También la noche es claridad concilia, enlaza y revela la excitación memoriosa, la precisión y agudeza característica de este poeta mexiquense; en esta antología de seis libros suyos, lo inesperado, lo sorpresivo devela modernidad y prevalece la vana imperfección del ser humano. Así, También la noche es claridad desemboca en la acidez,  en lo perplejo de la existencia. Si la poesía es un lenguaje cargado de significados, un idioma que explora y explota al máximo de sus posibilidades su energía, si nombrar es el primer acto creativo, Félix Suárez constituye el paradigma del demiurgo contemporáneo: un creador que converge en la embriaguez de lo múltiple y pretende no la salvación, sino descubrirnos la luminosa caducidad de la existencia.

Félix Suárez, También la noche es claridad, Antología poética (1984-2009), Editorial Praxis, 2009, (90 pp.)