Dr. Sueño (2019)

por Alba Laura Bojórquez

No es fácil que la secuela de una película supere a su antecesora, en especial cuando ésta ha logrado el estatus de una cinta clásica. Véase la controversia reciente con la secuela de Terminator: Destino oculto, que ante la comparación con sus dos antecesoras (aquellas que dirigió y coescribió James Cameron) se ha visto brutalmente criticada. No obstante el reto, parece haber sido superado por Dr. Sueño, secuela de El resplandor de 1980, que con ello invita al público a ver ambas cintas como una nueva saga.
          El personaje del Tío Dany, encarnado por Ewan McGregor, transita por una recuperación física en un amplio sentido del término, incluyendo sus experiencias paranormales que se originaron en el legendario Hotel Overlook de la película de Stanley Kubrik El resplandor de 1980 (misma que cómo Dr. Sueño son productos de novelas de Stephen King). En tal cinta, dicho personaje es el niño que juega por los pasillos con su triciclo, y su madre es quién muere de terror acosada y perseguida por su padre Jack Torrance (Jack Nicholson) quien enloquece como parte de la maldición del hotel. En Dr. Sueño el inolvidable niño de El resplandor es un adulto que ha logrado encontrar ventaja en poderes paranormales que fueron adquiridos mientras fue inquilino del ahora abandonado hotel Overlook.
          Los horrores infantiles que se explotan en los guiones de cine son por lo general el miedo de los niños a quedar huérfanos, y el miedo a sufrir abandono o abusos por parte de los adultos. Es éste último miedo en el que profundiza Dr. sueño. El niño Dany, quién logra vencer literalmente sus demonios, ahora que comenzaba a sentir tranquilidad debe evitar que otra niña, de nombre Abra Stone (Killiegh Curran), quede a merced de fuerzas del mal que operan en las sombras de la realidad. La cinta alcanza con éxito a delinear un microcosmos con un bestiario propio, situación que le da personalidad y coherencia a la historia.
          Los efectos especiales son mayormente acertados, a excepción del clásico «ojos en blanco», y el de «ojos con luminiscencia», tan usados que ya debiesen obviarse sin que ninguna cinta pierda algo importante.

          Dr. Sueño alcanza un tono inquietante sin recurrir a demasiada sangre, y es por muchos momentos de un suspenso muy parecido al que David Lynch imprime en sus cintas, mismas que son una equilibrada mezcla de thriller psicológico y terror.

          El final está hecho para dar pie a la secuela siguiente, de tal modo que si ésta se concreta en el futuro, esperamos que repita el mismo reparto principal.

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