Julio Huertas

por José Francisco Conde Ortega

Julio Huertas. México, D.F., 1963

Artista Plástico, (“El pintor Taurino de Nezahualcóyotl”)

Llega a Nezahualcóyotl en 1966

 

Escuela Nacional de Artes Gráficas (ENAG)

Licenciatura en Gastronomía 2016

Exposiciones colectivas 165

Exposiciones individuales 51

Pinta de 4 murales colectivos en Regio Emilia Italia, con una superficie de 350 m2. Manta y Mural colectivo en Roma Italia. Murales efímeros en Empalot, Toulouse, Francia.

Primer intercambio cultural Nezahualcóyotl-México-Toulouse-Francia. Manta monumental colectiva “NI UNA MAS” homenaje a las muertas de Juárez, Foix Francia, septiembre 2003.

Segundo Intercambio cultural Nezahualcóyotl-México-Toulouse-Francia, Julio de 2005.

Mural CRISOL (El papel de la cultura en la transformación del coyote en hombre) Centro Cultural La Coyotera, Nezahualcóyotl, Estado de México, 36 m2.

Mural SOY TECNOLOGÍA, SOY ÉXITO, SOY YO, Tecnológico de Estudios Superiores de Chimalhuacán (TESCHI), Chimalhuacán, Estado de México, 52 m2.

Mural PRIMERA Y SEGUNDA TRINIDAD DE LA COCINA MEXICANA, Tecnológico de Estudios Superiores de Chimalhuacán, Estado de México, con 6 m2, Marzo de 2016.

Exposiciones internacionales: Francia, Italia, Cuba, Chile, República Checa, Los Ángeles California.

Exposiciones nacionales en Chiapas, Oaxaca, Hidalgo, Mecapalapa Puebla, Ciudad de México y en municipios del Estado de México (Nezahualcóyotl, Texcoco, Toluca, Metepec, Los Reyes, Ixtapaluca, Cuautlichán, San Vicente Chicoloapan, Chimalhuacán, Ecatepec, Amecameca, Valle de Chalco, Tenango del Aire.

Pintor, serigrafista y dibujante publicitario. Ha desarrollado su técnica gracias al oficio que realiza desde 1989 y a la que el poeta chiapaneco Oscar Palacios ha denominado como “juliografía”.

 

Fotografía aparecida en Espacios de Cultura, proporcionada a Raymundo Colín por el propio autor.

Julio Huertas: Una metáfora de lo evidente

En el trabajo plástico de Julio Huertas se cumple una de las sentencias más precisas de la cultura mexicana: no existen realidades simples; existen maneras simples de ver la realidad. Como Xavier Villaurrutia escribe esto, a propósito de la obra de Ramón López Velarde, apela a la depuración de la sensibilidad, a la decantación de la mirada, a la imperiosa necesidad de hacer caso omiso a la superficialidad.

Y creo que la obra de Julio Huertas exige, además de herramientas críticas, una suerte de intuición esmerada para advertir esos sesgos, esas llamadas de atención a otra realidad menos convencional que, una y otra vez, aparecen en sus obras. Es cierto, en Julio Huertas hay apego a la tradición pictórica y búsqueda, por lo tanto, de un “estilo” intransferible y personal. Es obvio. Por eso, en sus líneas, trazos, técnicas y soportes conviven, asumidos, lo mismo Goya que Kandinsky; o referencias de alguno de los impresionistas coexistiendo con, por ejemplo, Orozco. Su trabajo con el color y su certidumbre en el dibujo, así, le confieren una peculiaridad especial.

Pero, sobre todo, una forma, por demás provocadora, de inmiscuir al espectador en realidades más allá de la primera impresión. Con un trazo, por leve que sea, tiende a indagar en nuevos territorios de las realidades compartidas. De este modo, el asombro, el miedo, la piedad, la envidia o la ironía obligan a aguzar los sentidos. Sobre todo, la ironía, aun cuando, no pocas veces, advirtamos que, socarronamente, Julio Huertas la vuelve sobre sí mismo.

Son matices de la realidad que Huertas observa sin duelo ni pesadumbre. Pero que este obliga a mirar en ardorosa complicidad. Son metáforas de lo evidente, símbolos que se visten de luces y de sombras; que avanzan y retroceden; que esquivan el bulto, y, no obstante, se muestran en el encono de experiencias visuales como ventanas abiertas, como los ojos de la aventura del mundo o, acaso, como la mirada sin miedo de una muchacha adolescente.

 

José Francisco Conde Ortega

Ciudad Nezahualcóyotl-UAM-A, primavera de 2008

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